Me parece increíblemente extraño todo lo que provocas en mí, no es que me disguste, solo me asombra de formas extraordinarias, todo en mi universo se expande, cada una de sus galaxias colisionan, la totalidad del espacio se ocupa y el tiempo, no sé si se detiene o se acelera pero cambia, todas las formas de la materia parecen etéreas, la energía fluye y se decanta, el impulso explota, las leyes y constantes físicas que gobiernan lo que conocemos se vuelven impredecibles, peor aún, incomprensibles y todo eso que parece un caos en realidad me da armonía, tranquilidad y genera gran cantidad de polvo de estrellas que me llevan a ti nuevamente, una y otra vez hasta que no puedo pasar de lado en aquel viaje astral... Y todo aquello me lo provocas tan simple y llanamente; no requieres esfuerzo, si quiera verme, mucho menos tocarme, creo que ni necesitas nada: -hola- en contadas veces me dices y así de fácil creas multiversos de sensaciones, sentimientos y pensamientos que alteran toda mi cosmogonía, esa, que intenta dar significado del origen de estas emociones cuánticas dirigidas en todas las paralelas y tangentes hacia ti... no hay escape, al menos no desde el punto en el que ahora me encuentro... tus manos
... y es que escucharte me embelesa, me deleitan vuestros discursos, ya es de por sí muy placentero estar contigo y en cuanto dialogamos me regocijo al saber que nos entendemos, que podemos profundizar en todas nuestras letras y que podemos reír de cualquier banalidad disponible en este mundo lleno de ellas... y es tan estimulantemente que me incitas, me provocas la piel y se eriza buscándote aún sin que la toques; me provocas las manos que se llenan de caricias dispuestas para ti, todas ellas te buscan y mis dedos se entrelazan tratando de sosegar las ansias de tu cuerpo; y me provocas los labios que mientras te hablan quisieran probar cada una de las letras que tus labios besan y beber cada risa que tú sonrisa irradia y besar cada uno de tus labios acallando todas mis dudas y exacerbando cualesquiera de mis deseos... y entonces quiero seguir hablándote, escuchándote, hasta llegar a la cima de tu provocación y de mi...

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