Amiga... recorramos nuevamente juntos nuestros cuerpos; yo con los labios, tú con las manos, ambos en distintos sentidos y viceversa. Déjame desgastarte la piel con mis labios y empaparme de cualesquiera de tus elixires, permíteme dejar huella de mi piel en tus manos y una breve estela de mi ser en tu sexo, introduzcámonos en la mente del otro, sin necesidad de penetrar ningún corazón…
Eros y Tánatos son los dos grandes opuestos de la existencia y conviven constantemente. Ella no se enamora solo quiere que el ser descanse lentamente, el solo busca el placer de cualquier modo, aunque le signifique perecer. Por tanto el amor se complace matando, porque morir de amor es la muerte más “bella” y la muerte enamora a los locos que aman.