No sé si tu cara es de una princesa, un ángel, una muñequita de porcelana todas juntas o una combinación... y es que tu rostro tiene las formas más bellas y perfectas que he visto; el café de tus ojos pareciera poder bebérmelo en las mañanas y seguro haría que abriera los míos, tus labios parecen pincelados por el mejor artista y con el carmesí más brillante, tu nariz hace el juego perfecto con tu cara y resalta la belleza de tus rasgos y tu cabello parece una cascada de noche oscura con brillos celestiales que recorren tu cabeza y rostro y en las que podría ahogarme... Recorrerte a través de ella y beberme todo lo que de ti emane, acariciar tu piel y desgastarla tanto como mis dedos soporten su propio desgaste, besarlos, lamerlos para poder resistir más caricias, más de tu piel y más de ti y cuando los dedos se gasten que mis labios suplan su recorrido por tu cuerpo entero y que lo devoren y me llene de ti...
... y es que escucharte me embelesa, me deleitan vuestros discursos, ya es de por sí muy placentero estar contigo y en cuanto dialogamos me regocijo al saber que nos entendemos, que podemos profundizar en todas nuestras letras y que podemos reír de cualquier banalidad disponible en este mundo lleno de ellas... y es tan estimulantemente que me incitas, me provocas la piel y se eriza buscándote aún sin que la toques; me provocas las manos que se llenan de caricias dispuestas para ti, todas ellas te buscan y mis dedos se entrelazan tratando de sosegar las ansias de tu cuerpo; y me provocas los labios que mientras te hablan quisieran probar cada una de las letras que tus labios besan y beber cada risa que tú sonrisa irradia y besar cada uno de tus labios acallando todas mis dudas y exacerbando cualesquiera de mis deseos... y entonces quiero seguir hablándote, escuchándote, hasta llegar a la cima de tu provocación y de mi...

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